21 February 2015

Y ENTONCES LLEGÓ NUEVA YORK

Recuerdo que cuando empecé a escribir aquí, allá por 2008, me emocionaba sobremanera la llegaba de la temporada de fashion weeks. También recuerdo que posiblemente de las "high five" que seguía al dedillo, -Madrid, NY, Londres, Paris, Milán-, la neoyorkina era la cita que menos llamaba mi atención, por no decir que, en ocasiones, me resultaba un verdadero coñazo. Es curioso como años después me he encontrado con que algunos de mis diseñadores favoritos presentan allí sus propuestas. A lo mejor hacerse mayor era esto.

Aquí lo más bonito que he visto en esta edición:



01 February 2015

PONGAMOS QUE HABLO DEL VESTIR (DE GALA)

Nada de en la madrugada en sí, cuando realmente se viven las galas de cine es, en efecto, en las peluquerías de barrio al despertar. Porque, ¿acaso algo nos gusta más que criticar o aplaudir –aunque para qué engañarnos, especialmente lo primero- lo que eligen las celebrities para asistir a tales eventos? Por supuesto que no.

Realmente he de admitir que mi interés desmedido por la ‘época de premios’ reside de hecho en los premios en sí, (en thenebulosegirl.com os lo demuestro cada año) pero aquí yo he venido a tratar de moda, y hoy especialmente quiero que vengamos todos a soñar.

Pongamos que por algún inesperado giro de los acontecimientos nuestro nombre acaba figurando en la lista de invitados de los Oscars. Pongamos que hemos de decidir vestido, y pongamos que, por qué no, hemos de elegir también pareja. He dicho que hemos venido a soñar, os lo recuerdo; ya que, la verdad, mentiría si dijese que mi cosa favorita de una alfombra roja es un Valentino y no Michael Fassbender de traje.


Toda crítica va, o al menos debería ir, acompañada de un ¿lo haría yo mejor? Y en la mayoría de los casos no me cabe duda de que en absoluto, pero en mi cabeza me gusta pensar que vestiría un Elie Saab rojo que iluminó Paris en la temporada 2013, que le copiaría el peinado a Emma Stone y que optaría por olvidar los excesivos complementos en casa. Para ellos, y para mi gusto, mejor pajarita (granate) que corbata y, como sería de esperar, vestidos a medida tras pasarse por el atelier de Tom Ford o desde casa con Blackpier a través de su tienda online; pues si no luego pasa como con los bajos del pantalón de Clooney en los Golden Globes y ni siendo George se arregla. Que ya es decir.

Porque si algo hemos aprendido en todos nuestros años de expertas comentadoras de galas en la red social de la vida es que ni todo vale ni la elegancia va de la mano del precio.

Y es que chicos, volviendo a la realidad, ni nosotras lo tenemos tan complicado para estar monas ni vosotros tan inaccesible para llevarnos a cenar, como si fuera difícil encontrar camisas de cuadros a medida en Madrid. Espero que estéis tomando nota.